agosto 23, 2011

¿Estoy siendo egoísta?
Las únicas (y pocas) personas que me quedaban... están desapareciendo.

¿Soy yo?

¿Soy yo la culpable de que esas personas no se acuerden de mí? ¿De que me rechacen constantemente por otros placeres que quizás no estén ahí siempre, que sean perecederos?

¿Qué debo hacer ahora?

Hasta ese extraño me parece más cercano que cualquiera de ellos...

Quizás sea demasiado sensible para ellos. Quizás demande una atención que ninguno sepa dar, que ni siquiera yo sabría dar.

¿Cuándo se ha de pedir auxilio? ¿La situación merece tal procedimiento? ¿Estoy tan mal como para tener que realizar una puñetera caza de brujas que no me llevará a nada que no sepa ya?

"Cuando estás encerrada cualquier ventana te parece un mundo".
¿Me he encerrado yo misma? ¿Me he obligado a encerrarme? ¿O me han encerrado?

No sé si he de ser yo la que dé lecciones de moral. La que les diga que el tiempo es oro, y que hay que saber dividirlo correctamente. Que cuando, en la vida, te topas con alguien que merece la pena, lo que realmente importa es mantenerlo a tu lado. Cuidarlo, mimarlo, decirle que le quieres, que estás ahí, que cuando quieras puedes acudir en su ayuda.

¿Acaso nadie sabe cómo funciona esto?

Si recorriera la agenda de mi móvil, ¿hallaría a alguien a quien realmente me apeteciera llamar? ¿Alguien que sé que va a acudir?

Me han defraudado tanto, que preferiría contactar con un extraño, aquel hombre que se entretiene en observarme en la lejanía tratando de adivinar qué hay más allá de mi pantalón azul y mi camisa blanca. Aquel muchacho que aún no me ha defraudado.

¿Tan ocupadas son sus vidas que no pueden acordarse de las personas que no sabemos gritar?

Me escuecen los ojos, y no es de llorar. Es cansancio.

Todos se quejan a su manera, todos lo hacen de forma "anónima". Ésta es mi manera de quejarme. Siempre ha sido así: he escrito y luego he "publicado"; esta vez será diferente.

Quizás esté agrandando la realidad... No lo sé. Ya a estas alturas no sé ni cómo soy. A cada paso me conozco menos.

¿Cómo demonios puedo hallar una nueva vida? ¿Cómo puedo huir de ésta y empezar de nuevo? ¿Acaso voy a encontrar algo "mejor"?

No sabemos cuidar de nadie. Somos incapaces de hacer crecer nada.

Estoy totalmente cansada de quejarme siempre de lo mismo.

julio 18, 2011

No sé en que "mood" me encuentro, pero sin duda no es ninguno correspondiente a esta edad. Me detengo en canciones lentas, me ahogo en movimientos sin desplazamiento alguno, me asfixio en la carencia de esa energía que preciso para poder abrazarte.

Me hundo. Sin más. Me hundo.

Y no hay nada que pueda impedirlo.


julio 13, 2011

Estranged again

"Vulnerable" no podría representar ni un mínimo de cómo estoy.
"Incapaz" de no llegar a nada, de no poder enfrentarme ni siquiera a tu mirada, de evitar ser como era antes, de dejarme llevar irremediablemente por esa sombra que me acecha; incapaz, total e inexorablemente incapaz.

El mejor adjetivo es "aterrada", sin lugar a dudas. Aterrada por volver a aquel lugar, a aquel punto en el que no había luz en ninguno de mis días, ni siquiera en los de verano. Aquella sucesión de días que no llevaban a ninguna parte, que eran un sufrimiento inútil sin fin; sufrir por nada.


Me voy de mí. NO quiero enfrentarme a esa yo. Estoy cansada de ella, de ser ella desde hace tantísimos años. No quiero ser yo. Huyo de mí. Me detesto. No quiero oír mi voz en toda conversación, no quiero ver mi cara en cada reflejo. No me quiero soportar. No quiero levantarme cada mañana siendo quien soy, con este nombre, con estos gestos, con estas costumbres, con este estado mental que me está aniquilando. No quiero ser arisca, no quiero ser masculina, no quiero ser agresiva, no quiero ser preocupada. No quiero ser yo. Me voy de mí. Me voy de mí.

junio 14, 2011

Hope for the hopeless

Y has sufrido tanto que llegas a un punto en el que buscas cualquier estúpida razón para no volver a caer.
Porque volver a aquel lugar es lo último que desearías en tu mísera vida.




Ahora te apetecería probar todas las drogas del mundo. 
Pero todas la drogas del mundo no cambiarían la sensación de que toda tu vida ha sido un sueño y estás empezando a despertar.

Ni contigo sin ti

Que de mis heridas brota el dolor de la desilusión.
Que soy perro viejo; que me han apaleado tanto que ya no como de ninguna mano, por muy exquisito que sea el  manjar.

Que se llevaron mis sueños; que chaparon el rinconcito de mi corazón donde guardaba todas mis ilusiones de encontrar a la persona perfecta para mí.

Que ya no te imagino; que ya no te busco entre la multitud.

Que mendigo el olvido de todo lo que me falló. Que si me dices "ven", no lo dejo todo.
Que perdí la esperanza de volver a amar como lo hacía cuando desconocía lo que era el desamor.

Que ya no confío es mis sentimientos; que perdí la fe en que realmente pudiese amar a alguien como tú.

Que ahora llegas y me escondo, que me tocas y grito, que me miras y lloro como una loca, abrazando los barrotes de una cárcel de batallas perdidas.

No me busques, amor mío, no sea que encuentres más de lo que buscas.
Yo quisiera darte un verano de prados verdes, de sábanas blancas que vuelan con la brisa de una tarde fresca, de ésas que no encuentras en la ciudad, de ésas que dan un respiro al corazón cuando los pies se abrasan sobre el asfalto.
Yo quisiera ser el río donde se refrescan las yemas de tus dedos, sonreír por las locuras de unos jóvenes que sólo poseen cosas inmateriales.
Yo quisiera hacerte el amor bajo un cielo mudo, y decirte bien bajito al oído que no hay otro como tú, que es contigo siempre, que ya no hay un "quizás", que ahora es un "para siempre".
Yo quisiera explicarte cómo estoy sin ti, qué de silencios me aprisionan la voz cuando tu guitarra desaparece entre la nada; yo quisiera cantarte una canción de pausas, con no más de tres palabras, muy lentas, muy calladas, que retumben en tu oído y te asalten el corazón.

Que no es contigo sin ti, que es un hoy para siempre, que sin esos acordes no hay notas que dibujar en este cielo sin nubes, que sin ese ritmo bajo tu pecho no hay música que arrulle los tristes pasos de un día sin ti, vacío, sin más puertos, sin más torres, sin más, sin más...

junio 12, 2011

Especial


Me cubren todo el cuerpo; tus llamas, tu odio, tu decepción.
Me arañan la piel, me abrasan, me marcan; crean acantilados de dolor entre los entresijos de mi alma.

Pienso que es difícil vivir si así lo deseas. Pienso que puedes hacer millones de cosas si así lo deseas.
Y pienso que hoy puede ser un día en el que quieran joderte sin más.

Imperfección. Jamás firmé aquel contrato en el que sería vuestra perfecta perfección. Ni siquiera me asemejo a aquello que esperáis de mí. 
Vivo asfixiada por lo que creo que queréis de mí. Así he vivido siempre, modificando mi cuerpo a vuestra deseo, arrancando partes de esa imperfección que, creí, os dolía y os hacía llorar.

Quisiera ser especial... Pero tan sólo soy un monstruo.

Lo queráis o no, lo quiera o no, soy como soy. No puedo seguir luchando contra mí misma por complaceros. 
Pierdo mi naturaleza, me pierdo a mí misma en las aguas de vuestros deseos.

Me odio. Me detesto. Me destruyo con vuestras miradas de decepción que atraviesan mi pequeño corazón.
Me desaparezco en cada uno de esos pensamientos en vuestras mentes que gritáis con tal intensidad, que mi alma llora sólo de entrever su estela.

junio 09, 2011

Die Angst

==> Yo
Me exploto. Me duermo en tus rodillas y te muerdo el ombligo. Sentir el éxtasis de tu piel no sería suficiente para calmar mi dolor.

Bésame. Bésame una y otra vez chocando tus labios contra las teclas de este viejo piano desafinado.


Se acurruca a las puertas de aquella habitación donde el discurrir de la música es eterna. Siente miedo. Llora. Le tiembla el corazón entre las manos. Escucha la bella melodía, mas es incapaz de chocar sus nudillos contra el muro de acero.


Recoge los pedazos de mi alma y haz el puzzle de mi vida, de nuestra vida juntos. Sé la droga que relaje mis latidos, que me salve de las distancias más allá de mis pies.

Me deshago entre tus brazos. Te necesito.

Enredarme en tu pelo no me salvaría de todo lo que se acumula hoy en mi desván. Ser tu público durante todas las noches de un verano eterno de jazmines no me devolvería la inocencia de mis raíces, cuando amor era un sentimiento y no una mentira más.

Mátame. Bébete a sorbo hasta la última gota de mi música, que es tan tuya, que tanto te debe. No dejes nada vivo, no permitas que haya testigos de tu carnicería.

Tengo miedo, amor mío. ¡Tengo tanto miedo!
Me aterran las citas de duelos, aquellas en las que llora uno solo mientras el otro vive la resurrección perfecta. No quiero más puñalitos en mi centro, que se resiente, que se queja, pues cada uno de ellos supone un fracaso más que ahoga mis sueños, que me arrebata una nota cada vez, que tiñe de blanco mi pelo.

Arriesgar sería lo correcto.
Y el miedo...
Pero... El miedo paraliza, el miedo ata las fuerzas necesarias para arriesgar.

Vivo de tu música.
Cállate.
Apaga las luces.

Desnúdate; desnúdame.

Acércate a mi oído, corazón, cántame los versos más tristes que conozcas, canturréame la melodía más melosa que te dicte el corazón. No me cojas de la mano, dejemos que la música sea el lazo que nos ate, tan fuerte que ninguna fuerza pueda jamás separarnos.


Tu Media Langosta