Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
octubre 24, 2009
Cicatrices
"Los fallos y defectos de la mente son como las heridas en el cuerpo: aunque se empleen todos los cuidados imaginables para curarlas, siempre quedará una cicatriz.".
Fuente: Pensamiento emocional
octubre 05, 2009
Sentir la naturaleza
Cierra los ojos y extiende sus brazos.
Toca la hierba, acaricia cada una de las delgadas ramitas verdosas con las yemas de sus dedos.
Y no abre los ojos, no quiere, se niega. El tacto es todo lo que precisa para admirar el mundo que la rodea.
Cierra los ojos y oye el gorjeo del río, que humedece la tierra cercana a la par que sus pies, que caminan descalzos hundiéndose levemente a cada paso.
Sonríe, al menos en aquel lugar su corazón está en paz.
Es su última esperanza.
Renuncia a pensar en cualquier persona, en cualquier corazón más allá de las lindes de su pequeño paraíso.
Renuncia a pronunciar cualquier palabra que pueda estropear la delicadeza del sonido emitido por natura, no quiere asustarla, ahuyentarla y perderla para siempre.
Piensa en mariposas que siente revolotear cerca de su cara, regalándole besos en las mejillas, en la frente y en los labios.
Piensa en música, y comienza la orquesta a interpretar su pieza.
No hay límites, no hay barreras, no existe nada que pueda atemorizarla, nada que pueda amedrentarla o hacerla llorar.
marzo 26, 2009
Una vez más...
Es curioso, pero a veces no nos damos cuenta hasta que ya ha pasado.
A veces no sabemos cuán dentro estamos, cuán implicados, hasta que un día inesperado ocurre lo peor, y todo se va al garete.
Vuelves a hacerlo; sin saberlo, sin pensar en ello si quiera, vuelves a entrar en esa rueda donde todo gira, donde todo es igual, siempre igual, aunque no quieran verlo así. Sales cuando te das cuenta de lo implicada que estás, pero vuelves a entrar casi por inercia.
Y yo no quiero estar ahí...
Es más, odio que me obliguen a estar ahí....
A veces no sabemos cuán dentro estamos, cuán implicados, hasta que un día inesperado ocurre lo peor, y todo se va al garete.
Vuelves a hacerlo; sin saberlo, sin pensar en ello si quiera, vuelves a entrar en esa rueda donde todo gira, donde todo es igual, siempre igual, aunque no quieran verlo así. Sales cuando te das cuenta de lo implicada que estás, pero vuelves a entrar casi por inercia.
Y yo no quiero estar ahí...
Es más, odio que me obliguen a estar ahí....
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



