octubre 07, 2009

Sin perdón

Michelle danzó sin cese, temiendo que, de parar, perdiese el equilibrio obteniendo un viaje gratis directamente al suelo.



 Temió que sus pies chocaran y cayese sin más.

Alzó los brazos uniendo sus manos sobre la cabeza, e intentó no pensar en la terrible caída que le esperaba.
Intentó apartar cualquier pensamiento negativo de su mente; pero le fue imposible.

Y tanto fue así, que finalmente terminó cayendo.

No pudo evitar las lágrimas cuando se vio tan inútil en el suelo, con las manos y las rodillas doloridas.
Se sintió realmente abatida.

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